El día que dejemos de chatear

Por Cristián Parodi – Socio de Reporte Informativo

La conexión está reemplazando a la conversación.

La aparición del celular en la década de los 90 nos trajo una nueva experiencia de comunicación nunca antes vista hasta ese entonces: hablar desde cualquier lugar. La novedad fue que podíamos conversar con quienes quisiéramos, la libertad de hablar en todo momento. En las ciudades se representaba la nueva moda de parlotear por la calle con los celulares. Lo que empezó siendo una moda luego se transformó en una tendencia que se instaló rápidamente en la sociedad.

Lo que hacíamos entonces era conversar. Y mucho.

Luego surgió la primera gran innovación: enviar SMS, los comúnmente llamados mensajes de texto. Con el tiempo fuimos redefiniendo el vocabulario dado que escribir desde esos teclados resultaba engorroso y necesitábamos tipear lo mínimo indispensable: surgieron los emotikons y el texto se acortó. A pesar de todo eso, la tendencia se instaló y se incorporó a nuestras costumbres.

Lo que hacíamos entonces era conversar e intercambiar mensajes de texto.

Estábamos en la era de la PC. Nació la Web. Surgieron Flickr, Google, YouTube, Facebook, Twitter y muchas otras redes sociales para el intercambio de contenidos.  Sin embargo para poder acceder a esos lugares necesitábamos contar con una línea física – un cable – de acceso a Internet ,  una PC sobre un escritorio más una silla.  La costumbre que incorporamos entonces era la de tener un lugar en nuestras casas,  fijo, desde dónde webiábamos.

Lo que hacíamos entones era conversar e intercambiar mensajes de texto desde la calle y navegar por la Web desde nuestras casas.

Avanzando en el time line de la tecnología, llegamos a los Smartphone. Surgió Internet mobile. Los Blackberry, iPhone, Sansung y otros trajeron consigo  aplicaciones  para acceder – a cualquier hora y en todo lugar – a los sitos que visitábamos desde las PC.  Ahora ya no sólo mandamos mensajes de texto desde la calle sino que chateamos con nuestros amigos, tuiteamos, subimos fotos a Flickr, buscamos en Google o vemos videos en YouTube. La PC ya no es tan indispensable como antes y, con la aparición del iPad y las tablets, se anunció además el comienzo de su fin.

Lo que hacemos ahora es chatear y darle al texting. Y, a veces, conversar.

… 

El fin de las conversaciones: “No reconozco la vos de mi mejor amigo”

Así el Smartphone se incorporó a la anotomía de nuestro cuerpo como una extensión de nuestro brazo. No salimos sin él a ningún lado, imposible desprenderse. Es fundamentalmente un devorador de contenidos que ha instalado una nueva costumbre, diría un tanto extraña: su supuesta principal función, la de permitir conversar con otros, es la menos utilizada por las personas.

¿ De qué manera nos afecta este extraño comportamiento ?

Sherry Turkle se desempeña como profesora de Estudios Sociales de Ciencia y Tecnología en la universidad MIT (Massachusetts Institute of Technologyde) en California, además dirige el centro “MIT initiative on Technology and Self” . El objetivo de su investigación es reflexionar sobre el lado subjetivo de la tecnología en el sentido de cómo ésta afecta las dimensiones sociales y psicológicas de las personas.

En su libro “Alone Together : Why We Expect More From Technology and Less from Each Other” – “Solos Juntos : Porqué esperamos más de la tecnología y menos del otro” – describe los nuevos comportamientos que se van conformando a partir de la conectividad mobile, los smartphones, del texting y del chat. Turkle describe  que las personas funcionan cada vez más sin el contacto cara a cara con el otro.  En su reciente nota publicada en el New York Time relata varios de estos nuevos comportamientos en donde seguramente muchos nos encontraremos reflejados:

  • Vivimos en un universo tecnológico en el que siempre estamos comunicando. Y sin embargo hemos sacrificado la conversación por la mera conexión.
  • La nueva costumbre en los hogares pareciera ser la familia reunida en la mesa, pero mandando mensajes de textos y leyendo e-mails.
  • En el trabajo, los ejecutivos envían SMS y chatean durante las reuniones.
  • Nos estamos moviendo desde la conversación a la conexión
  • Always-on/always-on-you-device (“siempre-enchufado/siempre-enchufado-a-tu-dispositivo”) ofrece tres poderosas fantasías: que siempre vamos a ser escuchados, que podemos poner nuestra atención donde queramos y que nunca tendremos que estar solos. En efecto, nuestros nuevos dispositivos permiten que el estar solos sea un problema que puede resolverse.
  • Las relaciones humanas son complejas, desordenadas y exigentes. Hemos aprendido que con la tecnología podemos quitarnos todo eso de encima y simplificarlo. El paso de la conversación a la conexión es parte de esto. Pero es un proceso en el que nos engañamos. Lo que es peor, parece que con el tiempo nos olvidamos de que hay una diferencia.
  • Esperamos más de la tecnología y menos del otro: parece verse cada vez más que las tecnologías proporcionan la ilusión de la compañía sin las exigencias de la relación.
  • “Pienso, luego existo” se ha transformado en “yo comparto, luego existo.” Usamos la tecnología para definirnos a nosotros mismos al compartir nuestros pensamientos y sentimientos que estamos teniendo en un determinado momento. Antes estábamos acostumbrados a pensar, “me pasa algo, necesito hablar con alguien”. Ahora nuestro impulso es “Yo quiero tener una emoción. Tengo que enviar un texto”
  • Creemos que estar constantemente conectados nos hará sentir menos solos.

Y a modo de conclusión Sherry Turkie reflexiona : “Estamos tan ocupados comunicando que no tenemos tiempo para hablar con el otro de lo que realmente importa. Podemos demostrar el valor de la conversación”. Y en su preocupación por describir esta nueva realidad social propone ideas para combatirla : “Así como los viernes son los días en donde los empleados pueden ir a la empresa en jeans, los jefes deben  instalar el jueves como el día para conversar”. Suena insólito que estemos pensando en instalar estrategias que nos devuelvan el hábito de conversar.

La tecnología nos propone simplicidad , conectividad y movilidad pero pagamos el costo de dialogar menos. Algunos dicen que la función hace al órgano:  hablar menos, conversar en forma limitada afecta además nuestra capacidad para reflexionar y de elaborar pensamientos complejos.

No se si algún día dejaremos de chatear, de estar “full-time online mobile”. Lo que sí sucederá es que habremos perdido la habilidad para reconocer las voces de nuestros amigos que, silenciosamente y sin darnos cuenta, fueron sustituidas por vistosos perfiles en Facebook porque la conexión está reemplazando a la conversación.

 

Ilustración de la nota : “In situ”, de la artista plástica Esther Capece

(C) Post de Reporte Informativo – Nos especializamos en el monitoreo de +50.000 medios impresos, online y redes sociales de Argentina, Brasil, México, Chile,  en el desarrollo de contenidos y en la producción sistemas (software). Más información en www.reporteinformativo.com.ar – y en Twitter @ridigital –

Empresa #66 en radicarse en el Distrito Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: